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TODO MUNDO QUIERE SER FOTÓGRAFO DE BODAS

TODO MUNDO QUIERE SER FOTÓGRAFO DE BODAS

 

 

Creo que a todas las fotógrafas que llevamos un tiempo considerable en el medio de la fotografía de casamientos nos ha pasado por el cuerpo esta sensación de preocupación por el efervescente nacimiento de fotógrafos de este tipo.

 

Por un lado nos alarma la posibilidad de que nuestro flujo de trabajo baje y por el otro nos aflige lo que parece una falta de respeto a la profesión al ver a tantos fotógrafos improvisados en el género, género que nosotras sabemos no se puede tomar a la ligera.

 

Nací en una ciudad mediana casi pequeña en la que cualquier boom tiene la proyección de una boba atómica,  hija de un fotógrafo de bodas al que oía lamentarse cada venta nocturna porque ya sabía que de ahí saldrían varios estudios fotográficos.  Con más de treinta años de carrera era obvio que esta situación le preocupara, pues las cosas ya no eran como antes.  Con el acelerado avance de la tecnología en un lapso muy corto de tiempo, convertiste en fotógrafo profesional fue mucho más accesible, los tiempos en los que había pocos estudios fotográficos en la ciudad , que eran los de cajón para todos los eventos habían quedado atrás.

 

Las quejas de mi padre y mis ganas por iniciarme en la fotografía de bodas, me adentraron en un conflicto, ¿era acaso yo una oportunista más del negocio de la fotografía de bodas? ¿o era realmente una auténtica vocación?.

 

La respuesta me ha llegado a diaria durante la última década, y el tema se me ha aclarado poco a poco y hoy quiero compartir las conclusiones a las que he llegado.

 

 

Pasa en la fotografía de bodas, pasa en la vida.

No te sientas exclusiva, ni tocada por los dioses por dedicarte a algo artístico. Así como pasa en la fotografía pasa en cualquier profesión, ¿tú crees que no pasa lo mismo con los arquitectos, médicos, cocineros y con todas las profesiones? Tengo una prima que es geóloga marina (si, eso existe) y le pasa exactamente lo mismo, la demanda de geólogos marinos es mucha y la oferta de trabajo poca.  Así que si los demás profesionistas pueden sobrevivir con esto sin volverse en una queja constante, nosotras también lo podemos lograr.

 

Enfoca tu objetivo.

Deja de preocuparte por el puñado de fotógrafos emergentes, y ocúpate de tus clientes. Ni todos los fotógrafos van detrás de un solo cliente ni todos los clientes van por un fotógrafo. No por dedicarse a lo mismo quiere decir que sean tu competencia directa o incluso indirecta.  De una decena de fotógrafos quizá menos de la mitad tienen el mismo objetivo que tú. Los mercados se segregan por precio, estilo, ubicación y un gran etc. Así que podemos bajarle dos rayitas a nuestra preocupación de que el trabajo nos vaya faltar.  Especialízate y la gente te buscará por ese toqué único difícil de imitar por la competencia. Más vale disparar a un solo objetivo que lanzar mil tiros al aire.

 

Si no es de tu talla no te lo pongas.

Mi fuerte es la fotografía de bodas, pero soy licenciada en publicidad así que he realizado retrato publicitario y fotografía de producto. Tengo claro que no le llego ni a los talones a los mejores, pero lo hago con dedicación y esmero, y también tengo claro que una heladería local no contrataría al mismo fotógrafo que Coca-Cola. 

En este camino me he encontrado con colegas que me han dado consejos y no por compartirme lo que saben automáticamente me convierto en su robaclientes.

 

Démosle la bienvenida a los principiantes como nos gustaría que nos la dieran en otros ámbitos a nosotras.

 

Las esencias no compiten.

He impartido clases de fotografía, en mi grupo más reciente di la lección a más de veinte alumnos, en la práctica todos tenían a la misma modelo, misma iluminación, mismos conocimientos pues era su primera experiencia con la fotografía, misma cámara y objetivos y ninguna foto fue igual.

 

El estilo de cada fotógrafo es como la esencia de las personas, es el alama de nuestro trabajo y eso es algo imposible de igualar.  Así que si alguien te toma como referencia siéntete alagada y despreocupada de que vayan a hacer plagio de tu trabajo.

 

 

“La guerra de los precios nadie la gana”.

Nunca creas que el bajar el costo te dará una ventaja, valora tu trabajo y la gente lo hará.  El ser “barato” lejos de darte puntos, te los quita, tienes que proyectar seguridad en tu experiencia,  calidad y servicios, y el estar jugando con los precios con tal de ganar clientes flaquea todo lo anterior.

 

El tiempo pone las cosas en su lugar.

Aunque muchos se inscriben a la carrera de la fotografía de bodas, no todos llegan a la meta. Si esto es realmente lo tuyo el tiempo te lo dirá.  Es una actividad muy demandante, así que te lo tienes que tomar en serio y te tiene que encantar para realmente hacer carrera y posicionarte en el medio.

 

 

Que la corriente te lleve a un buen lugar.

 

No nades contra la corriente, toma positivamente las ventajas de esta ola de fotógrafos. Úsalo como motivación para actualizarte y ser mejor cada día.  Crea oportunidades de negocio compartiendo tu experiencia en talleres para los interesados, y comparte todo, el karma te lo devolverá.

 

 

 

 

El sol sale para todos.

 

Nadie tiene la vida resuelta y son tiempo difíciles, pero relájate que el sol sale para todos, recuerda no andar por las sombras de la envidia y hacer tu trabajo con mucho amor para que tus novios queden satisfechos, esto es lo que te seguirá generando trabajo así haya miles de fotógrafos de bodas.

      

 

 

Adriana Somófora.

Fotoperiodista de bodas.

 

 

 

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